Incendio en Las Peñas de Riglos: el investigado admite que tuvo miedo y no usó los extintores de inmediato. El miedo ante las llamas condicionó la primera reacción del trabajador.
La declaración realizada por P. A. M. U. ante la Guardia Civil dos días después del inicio del incendio de Las Peñas de Riglos permite reconstruir los primeros minutos de la emergencia. El investigado explicó que las llamas le produjeron una fuerte impresión y que se vio incapaz de enfrentarse a ellas sin ayuda.
Según su relato, el fuego se encontraba en una zona situada detrás de él, orientada hacia el río y próxima al talud que descendía hacia una finca agrícola. En esos instantes, el trabajador no actuó de inmediato con los medios disponibles porque consideró que el incendio había adquirido una dimensión que no podía controlar por sí solo.
La situación cambió cuando llegaron otros trabajadores. Fue entonces cuando comenzó el intento de contener las llamas mediante los equipos portátiles que se encontraban en la campa de acopio. La secuencia resulta especialmente relevante porque muestra cómo la capacidad de respuesta de un equipo de extinción portátil depende tanto de su disponibilidad como de una actuación rápida y segura.
Qué función cumplen los extintores durante los primeros minutos
Los extintores están concebidos para intervenir sobre conatos de incendio antes de que las llamas alcancen una magnitud que haga necesaria una respuesta de mayor alcance. Su eficacia depende de factores como el tipo de fuego, la distancia de aplicación, el estado del equipo y la capacidad de la persona que lo utiliza.
En el caso investigado, el trabajador declaró que, una vez que recibió ayuda, utilizó uno de estos equipos junto a otros compañeros. Según su testimonio, entre ellos emplearon tres unidades, mientras que posteriormente otro trabajador utilizó alrededor de siete más. También participó un civil que parecía ser bombero, quien colaboró en las labores con otro equipo portátil.
La declaración refleja así una sucesión de intentos de control mediante medios manuales. Sin embargo, la evolución posterior del fuego terminó superando las posibilidades de una intervención limitada a estos equipos.
Cómo actúa un extintor de polvo ante un fuego de materiales sólidos
Cuando el fuego afecta a materiales como madera, determinados plásticos o productos similares, el agente extintor debe actuar sobre las condiciones que permiten mantener la combustión. Los equipos de polvo químico seco pueden interrumpir la reacción de combustión y crear una descarga capaz de cubrir la zona afectada.
Un extintor 6 kg ABC pertenece a una configuración portátil muy extendida para determinados riesgos que requieren una capacidad superior a la de los equipos pequeños. La denominación ABC identifica su utilización frente a distintas clases de fuego, entre ellas los producidos por materiales sólidos, líquidos inflamables y gases combustibles, siempre de acuerdo con la certificación concreta del aparato.
En una emergencia, no basta con disponer de un equipo de esta clase. También resulta determinante identificar correctamente el foco, mantener una distancia adecuada y valorar si el fuego todavía puede ser atacado con seguridad. Cuando las llamas crecen rápidamente, intentar intervenir sin condiciones adecuadas puede poner en peligro a la persona que maneja el aparato.
La capacidad del equipo condiciona el tiempo de descarga
Los extintores portátiles almacenan una cantidad limitada de agente y, por tanto, no están diseñados para combatir incendios de grandes dimensiones. Un aparato de mayor capacidad permite disponer de más agente durante la descarga, pero eso no significa que pueda sustituir a los medios profesionales cuando el incendio se propaga.
En este sentido, un extintor abc puede resultar apropiado para determinados conatos que afectan a materiales incluidos dentro de las clases de fuego para las que está certificado. Su funcionamiento se basa en proyectar el agente sobre la zona de combustión, con el objetivo de reducir o eliminar las condiciones necesarias para que las llamas continúen activas.
La escena descrita por el investigado muestra precisamente ese límite operativo. Los trabajadores fueron utilizando sucesivamente diferentes equipos, pero la cantidad empleada no consiguió detener la evolución del incendio. La actuación inicial, por tanto, debe diferenciarse de las posteriores labores de extinción desarrolladas cuando el fuego ya había alcanzado una dimensión mucho mayor.
La declaración sitúa el origen junto al talud
Otro de los elementos destacados por los investigadores es la ubicación que el trabajador atribuyó al comienzo de las llamas. P. A. M. U. señaló que el fuego se inició detrás de él, hacia el río, en el talud de bajada a una finca agrícola.
También aseguró que en la zona no había líquidos inflamables y describió la presencia de bidones con agua, plásticos, maderas utilizadas para encofrar y sacos de rafia con madera y metales. Según su declaración, algunos de esos plásticos habían terminado derritiéndose como consecuencia del propio incendio.
La determinación del punto exacto de inicio constituye una de las cuestiones esenciales de la investigación. La ubicación señalada por el investigado deberá ser contrastada con el resto de elementos recopilados durante las pesquisas.
Las cámaras aportan información sobre los primeros instantes
Las instalaciones contaban con cámaras de videovigilancia. Las imágenes permitieron situar al investigado como la única persona que se encontraba en el lugar donde comenzaron las llamas en el momento inicial del suceso.
Ese elemento explica parte de la relevancia de su primera declaración. Los investigadores necesitaban conocer qué estaba haciendo en la campa, cuáles eran sus funciones y cómo reaccionó cuando detectó el fuego. Su relato también permite establecer una cronología sobre la llegada posterior de otros trabajadores y el empleo de los medios disponibles.
El propio investigado afirmó que no sabía qué había podido provocar las llamas. Su declaración, por tanto, diferencia entre lo que pudo percibir directamente y aquello sobre lo que asegura carecer de una explicación. Te esperamos en la próxima publicación de seguridadproteccioncontraincendios.es.
El aviso al 112 y la llegada de los compañeros
La comunicación de la emergencia constituye otro de los aspectos incluidos en el testimonio. P. A. M. U. manifestó que entregó su teléfono a otro trabajador, identificado como el topógrafo, y que fue este quien realizó la llamada al 112. Posteriormente, según declaró, avisó también a su superior.
La cronología descrita muestra que la respuesta inicial se desarrolló mientras los trabajadores trataban de contener el fuego con los medios disponibles. La intervención de varias personas permitió aumentar los intentos de descarga sobre las llamas, aunque el incendio terminó adquiriendo una dimensión que hizo necesaria una operación de extinción mucho más amplia.
La investigación deberá determinar ahora cómo se originó exactamente el fuego y cuál fue la responsabilidad que pudiera corresponder a cada uno de los elementos analizados. Mientras tanto, la declaración del investigado constituye una pieza para reconstruir los primeros momentos de un suceso que terminó afectando a miles de hectáreas y provocando el desalojo de numerosos municipios.
La versión ofrecida ante los agentes sitúa el miedo como motivo de su demora inicial para actuar y describe después una respuesta colectiva con los medios disponibles. La investigación judicial tendrá que contrastar ese relato con las imágenes, los testimonios y el resto de evidencias reunidas sobre el origen y la propagación de las llamas.